El Decamerón: Resumen, Argumento, Género, y mucho más

Decamerón, es conocido como uno de los libros más significativo de la Literatura Universal. Nacido de la pluma del escritor florentino Giovanni Boccaccio, entre el año 1351 y 1352, se crea como un exacto retrato del pensamiento y accionar de la sociedad burguesa de la Europa medieval. A través de todos sus importantes personajes y testimonios consigue poner en escena, con particular talento, temas esenciales a la condición humana, tales como el amor, la fortuna y la inteligencia; continua y conocerás el Decamerón en resumen.

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Fue grandioso el impacto que causó el escritor con este libro desde su primer momento, que fue luego convertido en la niña mimada, por de algún modo llamarlo, de los mercaderes de libros, incluso la ambición por tenerlo y leerlo fue creciendo al punto de que llegaron a robar muchas copias a sus dueños originales. De esta manera, el Decamerón ocupó desde el principio el trono de honor entre los lectores occidentales, logrando mantener esta posición hasta la actualidad, en el que es considerado no solo un texto lleno de erotismo y hermosas figuras literarias, sino también es convertido en una obra maestra de su autor.

Etimología

La etimología de su nombre, según la explicación de varios expertos, Decamerón es una palabra latina, que desciende a su vez del lenguaje griego compuesto, conformado por las voces: déka, que tiene un significado de “diez”; y hēmérai, palabra que puede traducirse como “días”. Es por esta razón que el nombre Decamerón se puede interpretar literalmente como “diez días”.

El Decamerón (Decameron o Decamerone, en italiano), subtitulado Príncipe Galeoto (Prencipe Galeotto en italiano antiguo), es un libro que comprende cien cuentos, algunos de ellos son novelas muy cortas, escritas de igual forma por Giovanni Boccaccio entre 1351 y 1353.

Resumen

El Decamerón, es un libro escrito entre los años 1249 y 1353, es una compilación de cuentos, quizá se puede decir que es la colección por magnificencia de la literatura mundial, y el mejor punto de referencia del que se han valido muchos escritores desde entonces para la creación de  otras obras narrativas.

Este trabajo literario, consta de solo diez narradores, que tienen la responsabilidad de narrar una breve y necesaria historia cada día, durante diez jornadas, lo que da como resultado, los cien cuentos del libro el Decamerón. Es de esta manera que el lector se encuentra con estas cien historias, dentro de la vivencia que relatan estos diez jóvenes que pertenecen a la clase alta florentina.

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Cada uno de estos jóvenes los cuales son como ya fue mencionado siete mujeres y tres hombres, tratan de recrear un único retrato psicológico, con personalidad bien definida, que es utilizado para ilustrar y representar los distintos temas que se abordan en cada cuento.

En esos cuentos se muestra la creatividad, la deliberación, el amor, el erotismo, de manera sorprendente, tanto, que ha sido considerado ente libro, entre muchas categorías, como una obra exclusivamente erótica, ya que todas las narraciones hechas con una magistral técnica por el narrador.

Este es un libro que provocará en el lector tanto risa como sentimiento de tristeza, lo llevara a la reflexión y la pasión, lo conquistará por el deleite de lo sensual y lo hará sentir el respeto por lo sagrado, y que por encima de todo le permitirá experimentar el verdadero placer de la buena lectura.

Cuando se accede a verificar el contenido de este texto, el nombre de este libro cobra aún más sentido, ya que la historia que quiere plantear Boccaccio se desarrolló justamente en diez pasos. Por tal razón, el Decamerón inicia con una detallada descripción y explicación de la peste bubónica que azotó Europa, durante la Edad Media, diezmando su población.

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Peste Negra conocida históricamente, fue un episodio vivido en Florencia durante el año 1348, y fue a su vez quien inspira a Boccaccio para así recrear la historia de siete mujeres y tres jóvenes de buena posición, que disponen refugiarse, durante diez años, en la nombrada villa de descanso que pertenecía una de las mujeres, con el fin de huirle a la preocupante y terrible enfermedad.

Para lograr distraerse, el grupo de jóvenes inventan un juego, en donde cada uno logrará ser Rey cada día (exceptuando el viernes y sábado, días que son dedicados a la oración) eligiendo el tema sobre el cual los otros jóvenes deben relatar historias. Sentados bajo una fresca sombra del jardín de la residencia, se reúnen religiosamente tarde a tarde para escuchar durante una hora aproximadamente, la historia que se tiene para contar de ese día, y así poder olvidar por un momento la terrible y triste impresión de la que vienen huyendo.

Para lograr conectar las cien historias, el libro está edificado como una narración enmarcada. Ya que las obras comienzan con una descripción de la peste bubónica o como la conocen muchos, la epidemia de peste negra que fue mencionada anteriormente, lo que da motivo a que el grupo de los diez jóvenes que huyen de esa maligna plaga, se refugien en la villa que se encuentra en las afueras de Florencia. Probablemente, Boccaccio creó el libro de Decamerón después de la epidemia de 1348, y lo terminó en 1353.

Título

El título principal del libro demuestra el afecto de Boccaccio por la filología griega: Decamerón combina dos palabras griegas, δέκα, déka (“diez”) y ἡμέρα, hēméra (“día”), explicado anteriormente, para formar un término que significa “[evento] de diez días”.​ Diez días fueron el tiempo en el que los jóvenes de la narrativa que enmarca relatan sus cuentos.

Este título también es una referencia al Hexamerón (los “seis días” de la Creación) de San Ambrosio, una recopilación del verso del relato bíblico del Génesis. El propósito de Boccaccio es crear una analogía entre la de San Ambrosio y entre su propia obra: como ya sabemos el santo narra la creación del mundo y de la humanidad, el autor de la misma manera quiso en el Decamerón narrar la recreación de la humanidad, que es producida mediante los diez protagonistas jóvenes y sus historias, tras la tristeza que produjo la peste en Florencia en el año 1348.

El subtitulo de Boccaccio, Prencipe Galeotto (Príncipe Galeotto o Galehaut), se expresa a Galeotto, un rey fingido retratado en el Lanzarote-Grial a quien en ocasiones se le nombra por el título de haut prince (“alto príncipe”). Galeotto fue el mejor amigo íntimo de Lanzarote del Lago y a su vez el enemigo del rey Arturo. Cuando Galeotto se enteró que Lanzarote amaba a todas fuerzas a la reina Ginebra, esta es la esposa de Arturo, arregló un encuentro entre su amigo y Ginebra. En este encuentro la reina besa a Lanzarote de primera, y así comienza su affaire.

En cuanto al Canto V del Infierno, Dante confronta a estos dos amantes fingidos con los enamorados de la vida real, que son Francesca de Rímini y Paolo Malatesta, cuya relación él de igual manera logra dramatizar. En el Infierno, estos dos enamorados Francesca y Paolo leen sobre Lanzarote y Ginebra, aprisionándoles la historia por completo, hasta el punto de ponerse a hacer el amor.

La representación de Dante de la magnificencia de Galeotto y su generosidad en medio de la intriga impresionó a Boccaccio. Al exhortar el nombre Prencipe Galeotto en el título alternativo a Decamerón, Boccaccio apunta a un sentimiento que enuncia en el texto: su piedad por las mujeres privadas de libertad a la hora de dialogar, y también social, enclaustradas en sus casas y, a veces, soportando mal de amores. Diferencia su vida con la de los hombres, que gozan de diversiones como la caza, la pesca, cabalgar y el deporte.

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Estructura del Decamerón

La estructura se constituye en base a diez Jornadas, en donde se narran cada vez diez cuentos, Boccaccio concede a su Decamerón en resumen una estructura o columna vertebral, en los cuales se van afrontando cada vez temas esenciales y en relación a la condición humana, es decir, a los límites de extraordinarias capacidades del género humano. Es por tal motivo que la gran mayoría de los críticos han destacado que la estructura del Decamerón puede ser considerada de la siguiente manera:

  • Primera Jornada: en esta jornada se afrontan los vicios humanos, por medio de la figura de Judas.
  • Segunda y Tercer Jornada: en estas jornadas se muestran las historias que giran en base a la Fortuna humana, pero también a la mercantilización.
  • Cuarta Jornada: en esta jornada los participantes, en este caso los jóvenes narran sus historias que hablan de amores, cuyos finales en muchos casos, pueden ser catalogados como finales trágicos.
  • Quinta Jornada: en esta jornada el tema de la historia continúa siendo el amor, pero esta vez con un final feliz.
  • Sexta, Séptima y Octava Jornada: los jóvenes ofrecen las narraciones hechas en estas jornadas, para que las personas puedan reflexionar, a través de las historias donde la sección principal es la risa y la malicia, la capacidad de ingenio del hombre.
  • Novena Jornada: en esta jornada los temas se vuelven un poco más importantes, asentando hacia el microcosmos, y la perpetua capacidad del humano por convertir su rutina en algo glorioso.
  • Décima Jornada: en esta última jornada los jóvenes, gracias a la mediación de Griselda (o María) reflexionan sobre el modo purificador del ser humano, como ser creado a imagen y semejanza de Dios.

Argumento

El Decamerón inicia con un breve prólogo, preámbulo en donde el autor se expresa en nombre propio. Por cuestiones de amor toma la decisión de dedicar un poco de su tiempo a los placeres y necesidades de un público lector principalmente femenino.

La primera jornada como ya hemos mencionado anteriormente, viene antecedida de una descripción exacta de la peste negra, como fue llamada por muchos, y del cuento de cómo se produjo el encuentro casual de los narradores de estas historias. El Decamerón posee así una representación de los efectos físicos, psicológicos y sociales que la peste bubónica ocasionó en gran parte de Europa para ese tiempo.

¡Cuántos valerosos hombres, cuántas hermosas mujeres, cuántos jóvenes gallardos a quienes no otros que Galeno, Hipócrates o Esculapio hubiesen juzgado sanísimos, desayunaron con sus parientes, compañeros y amigos, y llegada la tarde cenaron con sus antepasados en el otro mundo!

Mientras tanto Florencia resiste la muerte, siete jóvenes entre ellas amigas, parientes o vecinas de la alta sociedad de florentina, se topan por casualidad un martes por la mañana congregadas en la desierta iglesia de Santa María Novella. Después de la misa, se pusieron a conversar.

Recordando la situación sanitaria, Pampinea se le ocurre la idea de retirarse de Florencia e ir a una villa totalmente abandonada en el campo de Fiesole durante dos semanas. Todas ratifican la idea, aunque Filomena señala el peligro de dejar la sociedad sin la compañía de algún hombre que las rija. Y la joven Elisa la apoya:

En verdad los hombres son cabeza de la mujer y sin su dirección raras veces llega alguna de nuestras obras a un fin loable: pero ¿cómo podemos encontrar esos hombres? Todas sabemos que de los nuestros están la mayoría muertos, y los otros que viven se han quedado uno aquí otro allá en distinta compañía, sin que sepamos dónde, huyéndole a aquello de que nosotras queremos huir, y el admitir a extraños no sería conveniente; por lo que, si queremos correr tras la salud, nos conviene encontrar el modo de organizarnos de tal manera que de aquello en lo que queremos encontrar deleite y reposo no se siga disgusto y escándalo. Boccaccio

Decamerón, Primera jornada.6​

Ingresaron entonces al santuario tres jóvenes, “que a pesar no lo eran tanto, ya que algunos tenían no menos de veinticinco años, siendo esta la edad del más joven”: Pánfilo, Filostrato y Dioneo. Encajan a los jóvenes en su proyecto. Ya transcurrido el primer instante de asombro, aceptan acompañarlas, como voluntarios y porque uno de ellos tenía sentimientos por Neifila, precisa Boccaccio. Pampinea es designada reina de la jornada y organiza la partida.

Al día siguiente ya miércoles, dejan Florencia y se refugian en una campiña idílica a unas aproximadamente tres millas.​ Boccaccio describe el lugar como un paraíso terrenal:

Estaba tal lugar sobre una pequeña montaña, por todas partes alejado algo de nuestros caminos, […]; en su cima había una villa con un grande y hermoso patio […], con pradecillos en torno y con jardines maravillosos y con pozos de agua fresquísima.

La Naturaleza es presente en la descripción hecha y ocupa un lugar muy importante para los personajes. En otros momentos del relato señalará pájaros cantores, hierbas húmedas de rocío, una guirnalda de laurel y un delicioso jardín.

Para distraerse en las tardes, cada joven del grupo narra una historia cada noche, excepto un día especifico a la semana, que es dedicado a realizar labores, y los días sagrados que no se trabaja en absoluto, lo que da lugar a la diez noches de narración a lo largo de dos semanas. De esta forma, al concluir la quincena, han contado cien cuentos. Aunque, en realidad, la obra contiene un total de 101 cuentos, ya que la introducción a la cuarta jornada, Boccaccio introduce otra historia.

Personajes

Boccaccio muestra que los nombres que le dio a estos diez jovenes son de hecho seudónimos «preferidos debidamente de acuerdo a las cualidades de cada uno». Los nombres italianos de las siete mujeres, en el mismo orden característico según el texto original son: Pampinea, Fiammetta, Filomena, Emilia, Laureta, Neifile y Elissa. Los nombres de los varones son: Pánfilo, Filostrato y Dioneo.

… les daré un nombre apropiado, en todo o en parte, a su carácter y a sus cualidades.10​

Sus nombres son:

  • Pampinea (“la exuberante”), es la reina de la primera jornada. Es la mayor del grupo, con veintisiete años. Es quien siempre tiene la iniciativa.
  • Filomena (“amante del canto” o quizá “aquella que es amada”), es la reina de la segunda jornada, es optimista y vital.
  • Neifile (“nueva amante”), es la reina de la tercera jornada. Realza por su belleza.
  • Filostrato (“vencido por el amor”), es el rey en la cuarta jornada. Es un joven intensamente melancólico.
  • Fiammetta (la dama amada por Boccaccio), es la reina de la quinta jornada. Hay muchos que ven en ella el imagen de una mujer real, María de Aquino. Inteligente, bella y decidida, según algunos estudiosos, es una imagen que se repite en Boccaccio y que semejaría a la Beatriz de Dante o la Laura de Petrarca.
  • Elisa (otro nombre de Dido, reina de Cartago en la Eneida de Virgilio), es la reina en la jornada sexta. Docta y prudente, de una decencia no exenta de aristocracia, se considera que la mujer necesita estar bajo el poderío de un hombre para obrar fielmente.
  • Dioneo (“lujurioso”, de Dione, madre de Venus, spurcissimus dyoneus se definía Boccaccio a sí mismo en una carta juvenil), es el rey de la jornada séptima. Muchos autores han discrepado que Dioneo enumera las opiniones del propio Boccaccio. Este resulta ser un personaje muy desobediente. No se adecúa al tema de cada jornada, sino que decide explicar una historia libremente, sin correlación con los relatos de los otros.
  • Lauretta, es a reina de la jornada octava. Es ejemplo de la justicia y la obediencia femenina al hombre.
  • Emilia, es la reina la novena jornada, es muy egoísta. Da señales de un cierto egocentrismo y tiene una característica relación con Dioneo, tan solo asomada por el autor.
  • Pánfilo, es el último rey. Su nombre en griego significa “el que lo ama todo” y efectivamente, da indicaciones de un gran “amor por el amor”, de un cierto entusiasmo. Sus historias instruyen a tener un marcado recado y se prestan a variadas interpretaciones.

Siguiendo una definición simbólica influida por la numerología medieval, las siete jóvenes personificarían las cuatro Virtudes cardinales y las tres Virtudes teológicas (Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza; Fe, Esperanza y Caridad). Los tres jóvenes personificarían la división tripartita griega tradicional del alma (Razón, Apetito Irascible y Apetito Concupiscible).

Los personajes primordiales se definen normalmente a través de sus diálogos y las labores que ejecutan, de tal forma que para cuando la historia concluye parecen verdaderos, y sus acciones lógicas dado el contexto.

Temas de las jornadas

Cada uno de los diez jóvenes que son los personajes son nombrado Rey o Reina del día. Este cargo involucra elegir el tema de las historias a narrar de ese día, y todos los días salvo dos tienen un tema:

  • Jornada primera: Cada quien habla y narra de lo que más le encanta.
  • Jornada segunda: Se habla de aquellas personas que, cargadas por diversas desgracias, consiguen llegar a venturoso término.
  • Jornada tercera: dedicada a quienes con gracia e inteligencia logran alguna cosa ampliamente deseada, o recuperaron lo que habían perdido.
  • Jornada cuarta: historias de amor con final desdichado.
  • Jornada quinta: historias de amor con final feliz.
  • Jornada sexta: sobre aquellos que se protegieron con alguna respuesta aguda, obviaron daños y problemas e hicieron callar a los necios.
  • Jornada séptima: burlas que por amor o por miedo, hacen las mujeres a sus maridos, con o sin la noción de ellos.
  • Jornada octava: burlas que con frecuencia se hacen hombres y mujeres entre sí.
  • Jornada novena: tema libre.
  • Jornada décima: grandes hazañas.

Sólo Dioneo, que regularmente cuenta el último cuento cada día, tiene el derecho a narrar una historia sobre cualquier tema que quiera, debido a su ingenio.

Cada día encierra también una breve introducción y una conclusión que continúa el marco de las fábulas narrando otras actividades diarias además del contar leyendas. Estos interludios a menudo incluyen copias de canciones folclóricas italianas.

Las interacciones entre cuentos en un día, o a lo largo de los días, como Boccaccio despliega transiciones e cambios de material antecedente, forma un todo y no sólo una colección de historias. Demostraciones básicas de las historias incluyen burlas a la lujuria y al egoísmo de los sacerdotes; tensiones en la sociedad italiana entre la nueva y rica clase comercial y las familias nobles; los peligros y las aventuras de los mercaderes al viajar.

 

 

Estructura gótica

El experto en literatura medieval Vittore Branca, en su obra Boccaccio y su época, piensa que el Decamerón tiene una estructura gótica. Según ésta, los cuentos se ubican bajo una dinámica ascendente donde San Chiappelletto (Jornada I) aglomera los vicios y Griselda (Jornada X), la máxima pureza. Se colocaría en evidencia, al estilo arquitectónico gótico, una imagen de limpieza a medida que avanza la obra.

También Branca quiere decir al carácter bifronte del Decamerón subrayando lo cómico versus lo trágico, lo vulgar en obstrucción a lo cortés y lo vicioso-heroico del texto. También esta especie de duplicidad es evidente en los personajes citados (Ciappelletto-Griselda), los cuales podrían interpretarse bajo la contrastes Judas-María.

Temas y características

Los temas del libro son casi siempre eróticos, a tono con la mentalidad burguesa que abordaba a fraguarse en Florencia: la inteligencia humana, la fortuna y el amor. Cada día también contenía una breve introducción y una conclusión, que relatan otras actividades rutinarias del grupo, además de la narración de historias. Estos interludios de la leyenda incluyen con frecuencia los duplicados de canciones populares italianas en verso.

Se puede pensar que el Decamerón como obra predecesora del Renacimiento por el concepto deshonra del hombre, la deserción de rasgos fantásticos o míticos y la burla de los ideales medievales, lo que dota a la obra con un perfil claramente antropocéntrico y humanista. Los jóvenes que son los personajes que llevan adelante las diez jornadas establecen la idea del carpe diem en antagonismo al tópico literario del ubi sunt. Puede valorarse una paulatina desmitificación de la idea de la tierra como simple tránsito hacia la vida eterna.

Cada historia coloca en escena personajes tomados de la entorno real contemporáneo (comerciantes, notarios, banqueros, artesanos, gentes del pueblo, campesinos instalados en la ciudad, etc., pero también encontramos reyes, caballeros, personajes históricos) en medio de registros alterados (cómico, patético, trágico, heroico, grotesco, picaresco…). Boccaccio se logra concentrar en el ser humano, en su conducta y sus capacidades, las que le permiten adecuarse a la variable fortuna de la vida y superar los obstáculos.

La mayor parte de los jóvenes, que son los personajes hacen poco caso de los valores morales de la Iglesia, eligiendo su buen sentido y la iniciativa personal para salir de circunstancias difíciles. Son seres comunes, incompletos y despojados de cualquier valor noble, caballeresco o cortés, propio de una sociedad feudal; por el contrario, recalcan los ladrones, embusteros y adúlteros, y se exalta su astucia, que les permite salir brillantes de las situaciones descritas, a diferencia de la antigua concepción medieval, donde el protagonista o héroe de la historia tenía facultades inseparables a su ser, como la belleza o la fuerza, y asociadas siempre a la aristocracia y la divinidad.

Finalmente, el fuerte sentido irreligioso de las historias de Boccaccio le aparta de la idea teocéntrica medieval. Con ello manifestaba la nueva sociedad burguesa de la época, donde los valores prácticos se atribuían por encima del orden antiguo, caballeresco y aristocrático. La actuación de los diez cuentacuentos, con elegancia y cortesía implantadas en la dignidad, el buen gusto y el respeto, da ocasión al autor para trazar un proyecto ideal de vida.

Se puede reflexionar que en estos relatos, considerados los mejores ya como las primeras novelas de la literatura europea, se asiste la manifestación de una nueva clase social: una burguesía comerciante e ilustrada.

En esta obra el dios del amor, Eros, gobierna el mundo. Los relatos tratan principalmente del tema del amor, tanto cortés como vulgar. Los dos sexos, tanto el varón como la mujer, son criaturas predestinadas al amor, que se logran entender de una manera definidamente sensual y que, por resultante, debe ser experimentado corporalmente.

El Decamerón se escribió justo cuando la Edad Media llegaba a su fin. Así, mientras la peste negra devastaba provocando ruinas alrededor, en este jardín florece todo un mundo de historias vitales y de recargada sensualidad.

Todas las historias eróticas de Boccaccio pertenecen con la imagen medieval de la mujer, inclinado a caer en las excitaciones de la carne. Se le supone como a una hija de la seductora Eva, muy difícil de saciar. Se frecuenta la idea de que si el marido no satisface a la mujer, ésta se probará el placer por otros caminos.

La mayor parte del tiempo, Boccaccio la emplea para asumir la protección de la mujer. Muestra que su mejor defensa es la palabra, que ellas saben estallar correctamente. Aquí, la cuestión de su lugar es crucial. En resultado, la mayor parte de los cuentos presentan en escena el mundo femenino. Sin embargo, Boccaccio puede mostrar una visión esquiva; algunos cuentos son realmente críticos con su actitud. Por ejemplo, el séptimo cuento de la octava jornada menciona la venganza de un alumno en una viuda que le ha jugado una mala pasada. El estudiante aprovecha para hacer una larga investigación de la conducta de ciertas mujeres.

El Decamerón pasa de modo atrevido de la nouvelle al libro amplio escrito en lengua italiana. De hecho es la principal obra en prosa escrita en este idioma romance.

Censura

La Iglesia católica, a través de la Investigación, incluyó este libro entre los prohibidos. El Índice de libros prohibidos fue establecido por el papa Paulo IV Carafa en el año 1559. El Decamerón apareció en el Índice bajo la letra B, apuntando a sus «errores intolerables».

En el año 1573 la Inquisición encomendó a expertos florentinos, los Deputati, la tarea de examinar el texto florentino. No se sabe seguro quiénes fueron los verificadores, ni su número, si fueron tres o cuatro. Entre los miembros del grupo recalcaría Vincenzo Borghini, reconocido como el auténtico promotor de la censura del Decamerón.

El 2 de mayo de 1572 volvió a Florencia la copia oficial capacitada y calificada por los inquisidores de Roma autorizada para imprimirse, pero sólo el 17 de agosto de 1573 fue impreso el texto. Al año siguiente, el texto de la obra sujetada fue conducido por unos comentarios, Le Annotazioni di discorsi sopra alcuni luoghi del Decameron, con reparos lingüísticos y filológicos que inquirían justificar los cambios. El Decamerón de los Deputati se halló poco después ilícito por la misma Inquisición y sólo tuvo una edición.

El Decamerón reconoció en 1582 otra edición en manos de Leonardo Salviati. Parece que fue el mismo Salviati quien, a través de su defensor Jacopo Buoncompagni, empujó a la congregación romana a pedir una nueva censura del Decamerón.

En realidad el Decamerón de Salviati, más que una positiva y propia edición fundada en los consecuencias de las investigaciones originales, parece una cortesía de la edición antecedente. Mientras que los Deputati de Borghini se delimitaron a dividir, Salviati cambió, o dicho con más exactitud, que mientras los primeros intermediaron en el texto, el segundo censuró también la lectura, apelando a glosas marginales para desplegar abiertamente una función de ayuda entre el texto y el lector, para dar una definición uniforme.

Fuentes literarias

Los testimonios básicos de los cuentos no son ordinariamente invención de Boccaccio; de hecho, se fundan en fuentes italianas más antiguas, o en algunas ocasiones en orígenes franceses o latinas. Lo mismo hicieron autores posteriores, copiándole a él. Aunque sólo discurrió fuentes francesas, italianas y latinas, algunos de sus leyendas tienen su origen en tierras tan lejanas como la India, Persia, España y otros lugares.

Algunas narraciones gozaban siglos de antigüedad. Por ejemplo, parte de la novela de Andreuccio de Perugia (II, 5) proviene de Éfeso del siglo II (en el Cuento de Éfeso). La distribución del marco narrativo (aunque no los personajes o la trama) proviene del Panchatantra, que fue creado en sánscrito antes del año 500 y que le llegó a Boccaccio por medio de una cadena de traslaciones que incluye idiomas como el persa antiguo, árabe, hebreo y latín. Inclusive la descripción del evento central, esto es, la peste negra (de la que Boccaccio fue con toda seguridad testigo) no es única, sino que se basa en la Historia gentis Langobardorum de Pablo el Diácono, que vivió en el siglo VIII.

Algunos cultos han sugerido que algunos de las leyendas de los que no se conoce fuente anterior puede que no fueran concebidos por Boccaccio, sino que anduviesen en la tradición oral local, siendo Boccaccio simplemente la principal persona que los ha argumentado. El propio Boccaccio expone que oyó algunos de las leyendas oralmente. En VII, 1, por ejemplo, afirma que percibió la historia a una anciana que lo conoció de niña.

El hecho de que Boccaccio atrapara los argumentos que forman la mayor parte del Decamerón en resumen, no representa que los reprodujera automáticamente. La mayor parte de las historias se entornan en el siglo XIV y fueron adecuadamente modernizadas por el autor de manera que el lector lograba saber que habían sido escrito siglos antes, o en una cultura extranjera. También Boccaccio a menudo combinaba o juntaba dos o más cuentos sin relación en uno solo (como hace en II, 2 y VII, 7).

Muchos de los personajes verdaderamente existieron, como Giotto di Bondone, Guido Cavalcanti, Saladino y el rey Guillermo II de Sicilia. Los sabios incluso han sido competentes de confirmar la efectividad de personajes menos famosos, como los bromistas Bruno y Buffalmacco y su víctima Calandrino. Otros personajes fingidos se basan en personas reales, como la señora Fiordaliso del cuento II, 5, que deriva de la señora Flora que vivió en el barrio de las prostitutas en Nápoles. A menudo Boccaccio confunde intencionadamente datos históricos (II, 3) y geográficos (V, 2) con propósitos narrativos.

Otra de las inventivas frecuentes de Boccaccio fue confundir cuentos ya existentes. Un claro ejemplo de esto es el IX, 6, que también utilizó Chaucer en su «Cuento del administrador» (tercero de sus Cuentos de Canterbury), que sigue aun más de cerca la fuente francesa original de lo que hace la adaptación de Boccaccio. En la versión italiana, la esposa del huésped (además de las dos visitas masculinas) ocupan tres camas y ella también crea una definición de los sucesos de la tarde. Ambos elementos son fantasía de Boccaccio y supone una versión más compleja que la de Chaucer o la fuente francesa, un fabliau de Jean de Boves.

Legado

La novela era un género literario fresco y nuevo en la época del autor. Originario del latín novellus la palabra misma deriva de novus (nuevo), el término mismo de «novela» se hace repercusión del carácter inventor del género y reenvía hoy en día a una distribución compleja en la que los cuentos del Decamerón forman un modelo, donde es utilizada por muchos autores modernos. A continuación el legado.

En literatura

La importancia del Decamerón consiste en gran parte en su muy atendida y elegante palabrería, que instituyó un modelo a imitar para los futuros escritores del Renacimiento. También estableció el molde genérico de la futura novela cortesana, tanto en Italia a través de los llamados novellieri (Franco Sachetti, Mateo Bandello, Giraldi Cinthio, etc.), como en el resto de Europa (El Patrañuelo de Juan de Timoneda, las Novelas Ejemplares de Cervantes, etc.).

Debe sobresalir que las principales novelas escritas no son ni maravillosas ni fantásticas, sino realistas. Sin embargo, las características del género desarrollaron grandemente en el curso de los siglos debido a que multitudinarios autores se inculcaron en Boccaccio. El Heptamerón de Margarita de Navarra es la preparación más precisa en la literatura francesa. Cristina de Pizan a menudo reutiliza las novelas de Decamerón en su obra La ciudad de las damas.

Cabe destacar que algunas de las historias que contiene el Decamerón surgen más adelante en los Cuentos de Canterbury (1380) de Chaucer. Otro ejemplo posterior serían los Cent nouvelles nouvelles (1461). Moderata Fonte en Il merito delle donne (1600) retoma también resúmenes del Decamerón, pero los adecúa: las siete mujeres están presentes, pero se descartan a los tres hombres y el lugar de la disputa, un jardín veneciano, se inspira en los lugares de la campiña donde se despliega la acción del Decamerón.

El Decamerón lanza una moda europea en el imperio literario, que conocerá su auge durante el Renacimiento así como en el siglo XIX. Les Cent Contes drolatiques de Honoré de Balzac (1832-1837) son una conmemoración que el autor reivindica,​ y con la cual multitudinarios estudiosos han hecho la conexión.​

En música

El Decamerón también ha sido musicado por varios autores, sobre todo florentinos. Entre ellos, se diferenciaron Ser Gherardello, muerto en 1362 o 1364, Lorenzo Massii, llamado también Massini, muerto en 1397, organista ciego de San Lorenzo. Ejercieron esencialmente la Ballate monódica relevante del Ars Nova, brotado de la canzone popular. Hacia finales del siglo XIV, la ballate se hizo polifónica, pero más a menudo a dos voces, con la habitual canción amorosa a la donna del poeta, o, de una forma más objetiva, una historia como lo son un pellegrin, toda ella característica de lo que se llama poesía per música.

Botticelli logró pintar una serie de cuatro cuadros sobre el cuento de Nastagio degli Onesti. (1487, Museo del Prado).

Esther Lamandier ha grabado las ballates monódicas desembolsadas del Decamerón musicadas, seguida de órgano portátil, arpa, laúd y viola. La impresión fue propagada por la casa Astrée con el número E 57706 AD O45. Está acompañada por una prólogo explicativo firmado por Nanie Bridgman.

En el cine

El Decamerón en resumen para el legado del cine, podemos mencionar que una de las recopilaciones creadas, existe una que se deriva de nueve historias. En una de ellas, es un pintor se catequiza que su obra nunca llegará a la finura del sueño en el que fue imaginada; en otra, un hombre se hace pasar por mudo en un convento de monjas a las cuales viola; y otra de las historias cuenta como un villano engaña a un sacerdote en su lecho de muerte.

Es la adaptación de nueve historias extraídas del “Decamerón”, de Bocaccio, que se encuadra en la llamada trilogía de la vida de Pier Paolo Pasolini. Dicha trilogía se perfecciona con otros dos acomodos de clásicos de la literatura erótica: “Los cuentos de la vida” y “Las mil y una noches”.

Por otra parte en el mismo legado encontramos muchos autores y seguidores que realizaron recopilaciones del libro haciendolas obra, debido al éxito y la magnitud de lectores que tenia, a continuación se muestra de la siguiente manera detallado:

  • Boccaccio 70 (1962) se inculca en los cuentos de Boccaccio.
  • El Decamerón fue acomodado al cine por el director italiano Pier Paolo Pasolini en 1971.
  • Aprendiz de caballero (2008) adecua el Decamerón bajo la forma de una comedia romántica.
  • Maraviglioso Boccaccio (2015) de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani cuenta cinco de los cuentos del libro de Boccaccio.

En pintura

Sandro Botticelli instruyó el Decamerón con cuatro tablas ofrecidas a la historia de Nastagio degli Onesti. Tres de ellas se presentan en el Museo del Prado (Madrid), la cuarta se encuentra en el Palacio Pucci de Florencia.

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